¿Qué es liquencity·2?

LiquenCity·2 es la continuación del proyecto de ciencia ciudadana LiquenCity, en el cual en 2018 participaron más de 2.000 personas en las ciudades de Madrid y Barcelona.

Este nuevo proyecto tiene como objetivo utilizar líquenes como monitores de la calidad del aire, implicando a la comunidad educativa (centros de formación de profesorado, profesorado, alumnado). Para ello se busca la participación ciudadana canalizada a través de los centros educativos  que, junto a expertos en líquenes, nos permitirá conocer la distribución de especies indicadoras en cada ciudad. Esta vez el proyecto se desarrolla en las ciudades de Oviedo, Pamplona y Pontevedra.

LOS LÍQUENES COMO BIOINDICADORES

Los líquenes son  organismos muy utilizados por la ciencia como bioindicadores de alteraciones del medio, porque debido a sus características son muy sensibles a los cambios en el medio ambiente, y en concreto, a los contaminantes atmosféricos.

Gracias a la observación de los líquenes urbanos por los participantes y a la ayuda de los expertos, podremos conocer el grado de contaminación al que los ciudadanos estamos expuestos

Al inicio de la revolución industrial se usaban canarios en las minas para indicar la presencia de fugas invisibles de gas. Hoy en día, la contaminación del aire que respiramos también es un problema a menudo invisible, pero los científicos utilizan otros seres vivos para detectarla. Los bioindicadores son organismos muy sensibles a los cambios ambientales en su entorno, como pueden ser las variaciones en los niveles de contaminación atmosférica, y los líquenes son el mejor ejemplo de ello.

A diferencia de las plantas, los líquenes no tienen estructuras activas para regular la entrada y salida del agua y los gases del aire –son poiquilohidros–, por lo que las sustancias que hay en la atmósfera, entre ellas las contaminantes, se acumulan fácilmente en su interior. Esto provoca síntomas de deterioro mucho más rápido que en otros organismos, lo que les convierte en excelentes centinelas de problemas potenciales para nuestra salud.

Los líquenes en las ciudades colonizan diferentes sustratos: construcciones y mobiliario urbano de diversos materiales, rocas, suelos, etc. Los que crecen en la corteza de los árboles, llamados epífitos, son excelentes bioindicadores y los científicos los han utilizado durante décadas para conocer el grado de contaminación atmosférica en ciudades de todo el mundo. En 1866, William Nylander fue el primer investigador que observó la desaparición de los líquenes según se adentraba en el centro de París durante el auge de la revolución industrial. Desde entonces, se han publicado más de 2.000 trabajos científicos utilizando líquenes como bioindicadores de la calidad del aire y los niveles de contaminación por dióxido de azufre, óxidos de nitrógeno, metales pesados, etc. en los cinco continentes.

Las estaciones de control de la calidad del aire y el uso de bioindicadores se complementan para mejorar la estima de los niveles de contaminación. El uso de líquenes como bioindicadores no puede llegar a la exactitud de las medidas físico-químicas de las estaciones de control, que dan unos resultados cuantitativos muy exactos, pero su uso supone una serie de ventajas sobre el despliegue de una red de estas estaciones. Las estaciones miden unos pocos parámetros fisicoquímicos, mientras que los líquenes ofrecen una información integrada del estado del aire, ya que están expuestos a todos sus contaminantes. El coste del análisis de estos bioindicadores en cada localidad es muchísimo menor que el coste de instalación y mantenimiento de una red de estaciones de control. Además, los líquenes también cubren una zona más amplia e indican la evolución a lo largo del tiempo. Así, pues, nos brindan una información cualitativa muy valiosa y su ausencia es un primer efecto de la contaminación.

Se ha demostrado científicamente que una mayor diversidad de líquenes está directamente relacionada con una mejor calidad de la atmósfera y cómo las zonas con más afecciones respiratorias, como el cáncer de pulmón, tienen una alta correlación con la pérdida de diversidad de líquenes (+info).

EL RETO

Gracias a la participación ciudadana, en 2020 tendremos información para realizar mapas de la contaminación atmosférica de Oviedo, Pamplona y Pontevedra basados en la distribución de líquenes indicadores que viven en nuestros árboles urbanos.

Además, el alumnado y el resto de la comunidad educativa dispondrán de datos de primera mano sobre el nivel de contaminación de fondo, no solo puntual, de sus calles, barrios y ciudades, en un tema científico que cuenta con una fuerte implicación social. Así, la sociedad muestra una preocupación sobre los efectos de la contaminación en la salud pública y el medio ambiente, siendo especialmente necesaria la comprensión de los aspectos científicos de la situación por parte de la ciudadanía.

Con los datos de ciencia ciudadana obtenidos con los centros educativos se podrán realizar recomendaciones a las instituciones que puedan incorporar en los planes de uso y gestión de las tres ciudades. Además, la información obtenida será almacenada y publicada en GBIF (gbif.es), la Infraestructura Mundial de Información en Biodiversidad, con el objetivo de que sean útiles para otros estudios de investigación.

Con los resultados de todos los participantes realizaremos un mapa de los contaminación para cada ciudad